El Espíritu del Opus Dei y la Virgen de Guadalupe (Parte II) Imprimir E-Mail
escrito por Administrator   
Sunday, 21 de February de 2010

 

En la primera parte traté de describir la hondura espiritual del espíritu que Dios entregó a San Josemaría y su conexión con la realización histórica del Reino de Cristo en la tierra. En esta segunda parte quiero mostrar cómo el encargo que Dios le dio se une a importantes deseos de la Virgen, que bajo la advocación de Guadalupe manifestó en su aparición de México. Ya se ha indicado en otras partes de este sitio web como la advocación de Guadalupe queda conformada por tres etapas históricas con un mensaje unitario que muchos estudiosos consideran la cumbre de las manifestaciones marianas en la historia.

 

Como resumen de esa descripción más extensa en otras páginas, deseo recordar aquí que según la narración del Nican Mopohua, la Virgen expresa dos encargos a San Juan Diego, aunque a primera vista y durante siglos ha parecido uno sólo. Estos se definen mediante elementos de la narración que aparecen duplicados, en modo aparentemente complementario, pero que bien analizados resultan netamente diferentes. Inicialmente se ve por la contraposición de dos lugares cercanos pero distintos. El primero arriba del cerrillo[1]- lugar maravilloso, donde recoge rosas de Castilla que servirán luego como señal, desde el que la Virgen mira todo y baja a encontrarse con San Juan Diego que intenta dilatar su encuentro. El segundo lugar es abajo en el llano[2]por el que va el camino que rodea el cerrillo, donde la Virgen besa y entrega las rosas a Juan Diego y en el que desea se edifiqueun templo en el que como Madre de todos los hombres, escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores[3].

El segundo elemento que determina la dualidad de encargos es la distinción que se hace con las palabras mi templo[4] y mi casita sagrada[5]. Al igual que en el caso de los lugares anteriores cercanos, no es lo mismo pedir un templo que mi casita sagrada, especialmente cuando la señal final milagrosa que deja como prueba refleja una imagen en la que Ella se muestra encinta. De este modo se puede decir que la Virgen se refiere a la presencia divina realizada de dos modos diferentes: en un edificio por la presencia Eucarística y en la persona por inhabitación. Esto también parece señalarse cuando la narración menciona sus deseos bajo los términos diferentes de palabra y de aliento. El aliento emite la palabra, pero no es igual.

Finalmente, la dualidad de términos se asocia a la de lugares pidiendo que el templo se edifique abajo en el llano, mientras que aquí arriba en el cerrillo- sea donde se construya mi casita sagrada.

El primero de los encargos se podía cumplir y se realizó a través de San Juan Diego y en su tiempo. Aquel templo es hoy el más visitado de la cristiandad. Sin embargo, el segundo encargo trascendía al siglo XVI, pues la señal de la imagen milagrosa encinta se quiso configurar como Mujer del Apocalipsis, es decir como historia inacabada mientras da de nuevo a luz, pero ahora con dolores de parto[6].

La vida de San Josemaría, especialmente en su última parte, estuvo muy ligada a la advocación de Guadalupe, como ahora veremos. Y no solo su vida sino también el camino hacia los altares que lo hizo unido a San Juan Diego pues tanto el anuncio de la Santa Sede del decreto de heroicidad de virtudes[7] que asigna el título de Venerables se hizo para ambos el 9 de abril de 1990 como la decisión de canonización del Papa[8], que conlleva en pocos meses el título de santos se hizo también para ambos el día 26 de febrero del 2002. Probablemente no exista caso semejante en toda la historia moderna de las canonizaciones.

Para trasladar a los cristianos el mensaje que había recibido de Dios, San Josemaría necesitaba una institución o entidad en la que apoyarse. Inicialmente pensó que ya debía existir y se dedicó a buscarla, hasta que comprobó que debía fundarla el mismo. El grupo de personas que escuchaba sus enseñanzas fue el germen de una entidad asociativa que inicialmente ni siquiera tenía nombre y que finalmente resultará como el sobre en el que se protege una carta para que llegue a su destino o la jeringuilla que permite inyectar la medicina curativa en un enfermo. Y como en el lenguaje ordinario se habla de carta incluyendo el sobre o de inyección incluyendo la jeringuilla, así con frecuencia se habla del Opus Dei indistintamente para referirse al espíritu y a la institución.

En ocasiones esta identificación entre espíritu e institución aparece en locuciones divinas pero sin perder la urgencia del objetivo de llegar a la eclosión del Reino de Dios en la tierra. Dicen así las palabras de la Escritura que encontré en mis labios: “et fui tecum in ómnibus ubicumque ambulasti[9], firmans regnum tuum in aeternum[10]” (…) Cristo Jesús me dio a entender que “la Obra de Dios estará con El en todas partes, afirmando el reinado de Jesucristo para siempre”[11]. Y en otra: (…) llegará pronto la Pentecostés de la Obra de Dios… y el mundo todo oirá en todas sus lenguas las aclamaciones delirantes de los soldados del Gran Rey: regnare Christum volumus![12], frase que traduce como Reinado efectivo de Cristo[13].

Es obvio que un sobre debe tener el tamaño adecuado a su contenido o que la jeringuilla debe tener las condiciones adecuadas para no corromper la medicina. Por eso, parte importante de las preocupaciones de San Josemaría, especialmente desde los años cuarenta, fue dar configuración jurídica adecuada dentro de la Iglesia al Opus Dei como institución. Con el crecimiento apostólico se hizo patente la necesidad de tener sacerdotes formados en el propio espíritu y para ello necesario disponer de un título de ordenación sacerdotal o de adscripción jerárquica como condición previa requerida por el Derecho Canónico. Tras estudiar diversas alternativas fue una vez más el cielo quién dio la solución. El 14 de febrero de 1943, celebrando yo en casa de mis hijas (…) después de la Comunión ¡la solución que buscaba!: Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Jesús quería coronar el edificio con su Cruz santísima[14].

sello_opus_dei.jpgPero inmediatamente, junto con la clave del problema institucional, recibe algo que remacha el sentido universal del espíritu o carta que lleva el sobre. Recuerdo bien que hice un dibujo del sello: ¡hasta eso vino![15] En el original de aquel dibujo hay seis o siete líneas para dar impresión de un fondo esférico que trata de representar una Cruz dentro de un globo terráqueo. Al enseñarlo a aquellas chicas les dijo: Significa el mundo y, metida en la entraña del mundo, la Cruz e interpretó el nombre de aquella sociedad como que Jesús quería coronar el edificio con su Cruz santísima[16]. No para enarbolar padecimientos sino para proclamar la victoria sobre el dolor y la muerte. A esto hemos sido llamados los cristianos, ésa es nuestra tarea apostólica y el afán que nos debe comer el alma: lograr que sea realidad el reino de Cristo, que no haya más odios ni más crueldades, que extendamos en la tierra el bálsamo fuerte y pacífico del amor[17]. Junto a ese sello con frecuencia se añade una rosa como en el frontal del altar que ilustra la imagen, cuyo origen probablemente está en los bosques de Rialp en 1937 y significa la presencia de la Virgen en el triunfo del Reino de Cristo. Al igual que San Juan Diego, San Josemaría también recibió de la Virgen una prueba de su misión a través de este tipo de flor.

En realidad la configuración jurídica de la institución dentro del Derecho Canónico no terminó hasta siete años después de su muerte en 1982. Las propuestas de adaptación y revisión que sugirió el Concilio Vaticano II a las entidades eclesiásticas conllevaron san_josemaria_en_guadalupe.jpgmomentos álgidos de preocupación. Pero también las nuevas circunstancias históricas de confusionismo doctrinal en el mundo cristiano requirieron poner énfasis en el contenido de aquella medicina que había recibido en 1928 para todos los cristianos. Hacia 1968 la preocupación era doble. No podía contener por entonces las lágrimas al celebrar Misa y en la acción de gracias. Aquellas eran unas lágrimas muy dulces, que quemaban los ojos: me las daba Dios[18].

En esta situación, el 1 de mayo de 1970 decide ir a México para rezar ante la Virgen de Guadalupe[19]. Sólo siete días después, aún en Roma y tras muchos años en que al parecer no ocurría, escuchó de nuevo claramente en su alma la voz del Señor: Si Deus nobiscum, quis contra nos?[20] Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? El 15 de mayo llegó a México y al día siguiente comenzó una novena en la Villa de Guadalupe, con la doble intención: Te hemos venido a pedir, junto a tu Madre, que acabes nuestro camino como una coronación de la llamada que hemos recibido. Pedimos cosas que son para servir mejor a la Iglesia, para conservar mejor el espíritu de la Obra[21]. Hijos míos, yo quiero —poniéndoos por testigos delante de Dios— decirle a Ella —que es nuestra Madre, y de la que nos sentimos orgullosos de ser hijos suyos— que he venido aquí porque, más aún en estos meses, le pido que no abandone a su Iglesia y que no nos abandone. Ya sé que no puede dejarnos, pero le insisto en que acorte el tiempo de la prueba, la tempestad que azota a la Barca de Pedro[22].

Aquí se pueden aplicar bien aquella respuesta de la Virgen a San Juan Diego "Escucha, ponlo en tu corazón, Hijo mío el menor, que no es nada lo que te espantó, lo que te afligió; que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra enfermedad, ni cosa punzante, aflictiva. ¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa? Que ninguna otra cosa te aflija, te perturbe; que no te apriete con pena la enfermedad de tu tío, porque de ella no morirá por ahora. Ten por cierto que ya está bueno"[23].

Terminó la novena con una actitud de abandono de su preocupación en las manos de la Virgen que hizo desaparecer de su rostro toda huella de tensión espiritual. Estoy seguro que me has escuchado, y me voy de aquí satisfecho y tranquilo[24]. Nos hemos puesto en sus brazos. Ella arreglará todo. Estoy seguro de que ya está arreglado en estos momentos[25].

 

Sin embargo, el 6 de agosto de 1970, poco después de volver de México, el cielo introducía de nuevo urgencia y escuchaba de nuevo en su alma: clama ne cesses![26]Reza, sin parar! Era la fiesta de la Transfiguración, como 39 años antes cuando escuchó et ego si exaltatus fuero ad terra, omnia traham ad meipsum[27]. Es lógico pensar por la similitud de las fechas que la urgencia de orar que ahora le pedían y la aspiración por la llegada de la eclosión del Reino están unidas y que debían ser la primera línea de preocupación. Quizá por ello en los últimos años de su vida se reorientó su principal motivo de inquietud hacia el carácter universal de la misión que Dios le había entregado, hasta el punto de ofrecer su vida y mil vidas que tuviera, para terminar cuanto antes el tiempo de dura prueba por el que atravesaba la Iglesia.

don_javier_echevarria.jpgPara mayor confirmación, el 23 de agosto de 1971 llegó una nueva locución celeste, la última fundacional que se conoce: adeamus cum fiducia ad thronum gloriae ut misericordiam consequamur[28]. Vayamos confiadamente al trono de la gloria para obtener misericordia. El trono de la gloria es la Virgen María. No lo sabía él pero en esa misma fecha, once años después, la Santa Sede anunciará la aprobación del Opus Dei como prelatura personal, que era una de sus dos peticiones principales en Guadalupe. El sobre en que se enviaba la carta quedó definido. Ahora pues, como en sus últimos años de vida la prioridad ya no es el soporte, sino el mensaje, el contenido. Por eso, el actual Prelado de la Obra, Mons. Javier Echevarría, escribía desde México el pasado 1 de agosto del 2009: algunas de las intenciones que entonces llenaban el corazón de nuestro Fundador se mantienen plenamente actuales; otras ya se cumplieron, gracias a la intercesión de nuestra Madre.

El camino de su vida terminó en 1975. San Josemaría tenía la costumbre, que muchos hemos aprendido de él, de saludar con la mirada a las imágenes de la Virgen que encontraba en su camino. Se cuentan por docenas las veces que repetiría este pequeño gesto de enamorado cada día. La última vez que realizó este acto de amor en su vida fue pocos instantes antes de morir inesperadamente. La última vez no es sólo una más, sino aquella con la que el cielo quiere poner colofón revelador para toda una historia de innumerables manifestaciones de amor a la Virgen. En aquella significativa ocasión esa mirada se dirigió a un cuadro de la Virgen de Guadalupe[29]. Al ver la imagen de la tilma se le descorrió el velo de lo eterno y vio por primera vez el Cielo. Pienso que Nuestro Señor a través de esa última-primera mirada a través de la Mujer vestida de sol del Apocalipsis, la que se muestra encinta de un hijo varón que ha de regir a las naciones con cetro de hierro[30] y por ello, la más directamente relacionada con la llegada del Reino de Jesucristo a la tierra, quiso refrendar el sentido de las dos últimas locuciones fundacionales. Fue como decir una vez más hacia dónde va aquel camino que vio en 1928 y le confirmaron especialmente en 1931, 1943 y 1970.

 

En el momento de aquella última mirada, San Josemaría llevaba 46 años con un virgen_guadalupe_y_san_juan_diego.jpgencargo, los mismos que el número de estrellas que adornan el manto de la Virgen de Guadalupe en la tilma de México. Decía en la primera parte de éste análisis que a mi parecer la mejor descripción de aquel encargo de 1928 era que en nuestros corazones hay habitualmente un Cielo[31] que lo une a pedir al Señor que nos conceda ser almas de Eucaristía[32], como viriles que portan la Sagrada Forma. Estas palabras coinciden exactamente con el sentido del segundo encargo de la Virgen de Guadalupe: aquel de construir mi casita sagrada en la cumbre del cerrillo, o sea en un ambiente maravilloso, preludio de la nueva tierra, es decir de la eclosión del Reino de Jesucristo en la tierra. Aquel segundo encargo era para otra época distinta de la de San Juan Diego, para la época del Apocalipsis. Parece que el que debía cumplirlo era San Josemaría y quizás por eso el cielo lo mostró uniendo su camino hacia los altares absolutamente al de San Juan Diego.

 
 

oratorio_centro_obra_en_mexico.jpg

 

 


[1] Nican Mopohua 12
[2] Nican Mopohua 33
[3] Nican Mopohua 32
[4] Nican Mopohua 33
[5] Nican Mopohua 26
[6] Apocalipsis 12, 1
[9] 2 Samuel 7, 9: He estado contigo en todo, dondequiera que has ido.
[10] 2 Samuel 7, 16 es la cita más próxima de la Escritura que dice: et fidelis erit domus tua et regnum tuum usque in aeternum ante faciem tuam que se puede traducir por y tu casa será fiel y tu reino permanecerá por siempre ante tu Rostro.
[11] Apuntes n.273 en Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (I), pág. 386. Ed. Rialp
[12] Apuntes n.240 en Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (I), pág. 305. Ed. Rialp
[13] Apuntes n.171 en Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (I), pág. 306. Ed. Rialp
[14] Carta 29-XII-1947/14-II-1966 n. 159
[15] Carta 29-XII-1947/14-II-1966 n. 159
[16] en Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (II), págs. 610-612. Ed. Rialp
[17] Es Cristo que pasa, nº183
[18] Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (III), pág. 599. Ed. Rialp
[19] Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (III), pág. 585. Ed. Rialp
[20] Rom. 8, 31
[21] Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (III), págs. 586-587. Ed. Rialp
[23] Nican n. 117-120
[24] Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (III), págs. 591. Ed. Rialp
[25] http://www.es.josemariaescriva.info/articulo/opus-dei-escriva-oracion-ante-la-virgen-de-guadalupe
[26] Is. 58, 1
[27] Juan 12, 32
[28][28] Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (III), págs. 609. Ed. Rialp
[29] Vázquez de Prada, A. El Fundador del Opus Dei (III), págs. 773. Ed. Rialp
[30] Apocalipsis 12, 1-4
[31] Como un niño que balbucea, 27-marzo-1975 en http://www.es.josemariaescriva.info
[32] Es Cristo que pasa, n. 156

 

 

Modificado el ( Thursday, 17 de November de 2011 )
 
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