 El Dr. Llorente, experto estudioso sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo ha publicado recientemente un libro[1], síntesis de más de 30 años de conocimientos, que engarza con soltura y pluma fácil los resultados de muy diversas fuentes científicas, con el texto del Evangelio y las revelaciones de algunos místicos. El relato es ameno, fácil de leer y aporta una visión poco habitual, realista y espiritual a la vez, de aquellos decisivos momentos del Plan de Redención divino sobre el género humano. Entre las abundantes aportaciones significativas que realiza el libro, sobre una materia tan extensamente tratada, destaca un hallazgo inesperado fruto de su afición por construir maquetas.
 Con el fin de representar tridimensionalmente el Calvario mediante una maqueta precisa, acudió al mapa topográfico de curvas de nivel obtenido en las excavaciones del Arquitecto griego Christos Katsimbinis[2]. Al recortar las sucesivas plantillas correspondientes a cada una de las alturas topográficas, observó una gran semejanza entre la morfología de aquellas plantillas y la que hoy conocemos por las técnicas de ecografía de los perfiles de desarrollo del embrión humano en el interior del seno materno desde la fase de gástrula (9 días) hasta la de feto humano de 7 semanas, pasando por toda la fase denominada por los especialistas como organogénesis. Sin lugar a dudas, a pesar de que el autor no profundiza en su propio hallazgo, esta es una de las aportaciones de mayor significado que se han realizado recientemente sobre la Pasión y Muerte de Jesucristo. Sin pretender ser exhaustivo, aquí deseo mencionar al menos la significación de este descubrimiento en los siguientes aspectos: - Se trata de un mensaje dirigido a los hombres de nuestra época, pues sólo con las técnicas actuales se ha podido conocer el desarrollo de las primeras fases del embrión humano con detalle.
- El descubrimiento muestra una relación visible entre la muerte redentora del Hijo de Dios en la Cruz y la obtención de la vida eterna para todo el género humano pues esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna[3]. Por su muerte en la Cruz, Jesucristo nos dio nueva vida.
La sentencia a morir en la Cruz contra Jesucristo Inocente está en relación directa con la que la humanidad actual ejecuta a diario impunemente dentro del seno materno contra millones de nuevos inocentes, mediante el aborto. - El Calvario, a través de su morfología relacionada con el desarrollo de una nueva vida contiene un mensaje paralelo a la señal que la Virgen de Guadalupe en México envía al mostrarse en su imagen milagrosa como Virgen encinta, casita sagrada, que grita con los dolores del parto y va a dar a luz a un hijo varón que ha de regir a las naciones con cetro de hierro[4].
 [1] Llorente, C (2010) La primera Semana Santa de la Historia. Ed. Homolegens. Madrid. 270 páginas. [2] Solé, M (1988) El Sudario de Turín. Ed. Mensajero. Pág 320. (Lámina 2 - B. Bagatti) [4] Apocalipsis 12, 2 y 5 |