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La aparición en Extremadura y su encargo |
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escrito por Administrator
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Saturday, 22 de March de 2008 |
El vaquero Don Gil después de tres días de búsqueda, finalmente halló a
su vaca muerta. La examinó y no pudo deducir la causa de su muerte pues no veía
mordeduras o heridas. Como ya hemos dicho, entre la fauna de aquellos montes
había lobos y osos, pero ninguno de ellos causó daño al animal. En las
cercanías de la Virgen de Guadalupe, estas alimañas no pueden nada, como
indicará en México el nombre de las constelaciones de las que su manto nos protege.
Así pues, decidió aprovechar su piel, para lo cual trazó con su cuchillo una
cruz en el vientre del animal. En ese momento, para su sorpresa la vaca se
levantó sana e inmediatamente se le apareció la Virgen, que en esencia le dijo:
“No tengas miedo. Yo soy la Madre de Dios, por la cual el humano linaje
halló redención. Toma tu vaca y vete. Ponla con las otras, pues de esta vaca
tendrás otras muchas en memoria de esta aparición. Y una vez que pusieres tu
vaca con las otras, irás a tu tierra. Dirás
a los clérigos y otras gentes que vengan aquí, a este lugar donde yo me
aparecí: que caven aquí y hallarán una imagen mía. Que no la muden de aquí sino
que hagan para su defensa alguna
estancia. Con el tiempo, vendrán gentes de todo el mundo, atraídas por los
muchos milagros que obrará el Todopoderoso por ella, a ruegos míos”
El pastor marchó en busca de sus compañeros,
que creyeron su historia por la señal que llevaba la vaca en su pecho. Al
llegar a su casa de Cáceres, encontró que uno de sus hijos acababa de morir y
se preparaba su entierro en presencia de varios clérigos. Ante esta situación
pidió a la Virgen que su hijo volviera a la vida en prueba de la aparición que
había tenido. Inmediatamente se levantó sano el muchacho y Don Gil explicó la
razón de todo ello a los clérigos que habían sido testigos del suceso. Estos se
pusieron en marcha con el vaquero, cavaron en el lugar que les indicó y encontraron la talla que hoy se
venera en el santuario de Extremadura, junto a diversos documentos que
explicaban su historia previa. Construyeron allí mismo una primera ermita y Don
Gil quedó guardando a la Virgen con su familia hasta el fin de sus días. Su
sepulcro se halla en la iglesia actual del Monasterio.
El paralelismo entre estos
hechos con la historia anterior y posterior es constante. En primer lugar, la
Virgen escoge a un vaquero. A San Lucas se le representa tradicionalmente
mediante un toro y también la geografía de la Península Ibérica se asemeja a
una piel de toro extendida. Asimismo, la Virgen dice a Don Gil que es la Madre
de Dios tal como el evangelio de San Lucas muestra en los relatos de la
Anunciación y el Nacimiento de Jesucristo. Esta doctrina se definió
solemnemente como dogma en el Concilio de Éfeso (481), es decir, en el entorno geográfico
de Bizancio en el que por entonces se encontraba su talla. En México, nueva
España, también dirá para presentarse a San Juan Diego que es la Madre del
verdaderísimo Dios. La petición de construir un templo a través de enviar a
las autoridades eclesiásticas un humilde mensajero y la curación de familiares
de las personas a quien encarga el mensaje es también común a ambas
manifestaciones, como parte de las señales unidas a su aparición.
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Modificado el ( Sunday, 20 de April de 2008 )
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